Brote de rabia en Zempoala
El responsable de Salud Municipal en Zempoala, Hugo Canales, reveló un brote de rabia en la comunidad de Téllez, justo en los límites de este municipio y Pachuca, ante lo cual llamó a la población a vacunar a perros y gatos, así como mantener acciones preventivas en la población.
Indicó que un can infectado con este mal que vivía del lado de la capital hidalguense, mordió a otros cuatros perros de Zempoala, ante lo que tuvo que entrar en acción las brigadas de salud para detectar y recoger a todos los animales infectados.
Tras una búsqueda de un par de horas, la perrera municipal logró detectar a los infectados y llevarlos para su sacrifico a la cabecera municipal, donde además se tomó una muestra para investigación.
El funcionario estableció que es sobre todo en los basureros al aire libre donde se dan cita una gran cantidad de perros que son portadores de esta y otras enfermedades ante lo que llamó a la población a evitar depositar la basura en la calle.
De parte de las autoridades, expresó que se está haciendo el trabajo necesario para evitar tales tiraderos al aire libre y para lo cual, en el municipio, se está cancelando el sitio que se utilizó por años y se está trabajando en el nuevo relleno sanitario que estará listo en un par de semanas.
Dio a conocer que en pos de prevenir la rabia en animales, se están realizando hasta tres recorridos por año a todas las comunidades para vacunar a perros y gatos. Incluso, el puesto de vacunación de la cabecera municipal ya no es temporal sino permanente a partir de hace unos meses.
Hugo Canales manifestó que pese a que Téllez es un lugar relativamente lejano, se deben guardar las precauciones necesarias luego de que otro brote de rabia fue detectado en los límites con Zempoala con la capital hidalguense.
Explicó que en el basurero del Huixmi, otros animales estaban contagiados y se evitó que entraran al territorio municipal luego de que cada can, dijo, tiene un radio de movilidad de 20 kilómetros.
Lamentan falta de compromiso para los pacientes en el Hospital General
Conteniendo la respiración, Deysi Alvarado detiene su lectura cuando se refiere a las muertes de vecinas de la comunidad de El Cerrito, perteneciente a Zempoala, producto de cáncer cervicouterino y otros males que se han desarrollado por las omisiones en el Hospital General de Pachuca, donde fueron canalizadas fortuitamente luego de que en su municipio, se acabó el dinero para este fin.
"El 64 por ciento de las mujeres tienen diversas enfermedades como el VIPTH y otras. Este porcentaje fue confirmado en diversas comunidades de Zempoala", menciona ante un centenar de féminas que atentamente la escuchan en un conocido salón de la cabecera municipal.
La trágica cifra, acusó, se ha mantenido luego de que el ayuntamiento local decidió retirarles al ginecólogo que venía tratándolas desde hace año y medio y que por razones presupuestales –argumenta el ayuntamiento-, ya no asiste. Las consecuencias, la muerte y todo lo negativo que implica desplazarse al "matadero", donde se niegan a ir.
Al edil Vicente Suárez Hernández, lo mismo que al Centro de Salud se les hizo más fácil remitirlas al Hospital General, donde refiere, han sufrido toda clase de situaciones en que han visto omisiones, desinterés, falta de recursos y lo peor, la pérdida de vidas de familiares y vecinas.
Con nostalgia, recuerda en su plática a su vecina que perdió la vida. "Estaría viva si la atención fuera diferente, si se le hubiera detectado el problema a tiempo, si tuviéramos de regreso a nuestro médico", alcanza a decir con voz entrecortada.
Pero el ayuntamiento local, en sus últimas semanas de trabajo, no tiene dinero absolutamente para nada. De hecho, Suárez Hernández ha decidido suspender las audiencias públicas ya que no hay recursos para atender ninguna petición por mínima que sea.
Deysi demanda a las autoridades que volteen nuevamente a lo básico que es la salud, pero quizá ya es muy tarde para quien se ha ido. Las que escuchan en sus asientos, murmuran sobre el deceso y lamentan la apatía gubernamental.
Los estudios de colposcopias para la detección del VIPH, se hacen a regañadientes en el "matadero". A veces el aparato no sirve, no hay médicos o simplemente no hay voluntad para los tratamientos y la detección de las enfermedades. Hay quienes deciden ir a buscar a médicos privados, pero la mayoría son gente del pueblo, de escasos recursos.
Las mesas de discusión traen historias similares, pero esta, la de que no hay para pagarle a un ginecólogo y que se está afectando la salud de las mujeres de la región, es la que impacta y la que hace temblar hasta a las más fuertes, aquellas que tienen profesiones o que se dedican a la política.
Y lo peor, es que no se ve que la situación cambie en por los menos dos meses luego de que se instale el nuevo gobierno y decida voltear hacia acá. En tanto, no saben que otros oscuros resultados puedan darse pero la fatalidad ya puso sus manos en este lugar.